En mi caso, me están costando mi pobre estómago, porque siento agruras, dolor de pancita como si tuviera hambre (y la verdad no veo porqué, si he comido más o menos bien) pero creo que tiene que ver también con otro tipo de abstinencia de la carne... Es difícil llegar al punto de decidir que lo mejor será ponerle buena cara al mal tiempo y dejar de insistir en algo que por lo que se vé, no va a darse en el corto plazo.
No puedo poner aún de manera tan explícita de lo que se trata, pues aún estoy dentro del asunto... pero afortunadamente hay gente por ahí afuera que me conoce y que sabe de lo que se trata, que espero que al leer estas líneas no se angustie. La verdad es que necesito sacar la frustración y la ansiedad de alguna manera, y es casi seguro que una vez que haya publicado esto, mi nivel de estrés habrá bajado considerablemente y ya no tendré que hablar del tema.
Pero las decisiones difíciles vienen al caso, porque cuando no se consigue algo, lo más difícil es dar media vuelta y buscar otra alternativa, porque nos empeñamos en que funcione algo que evidentemente no lo está haciendo... lo mejor es soltar la rama y emprender el vuelo, puede que nos azotemos contra el suelo si no hemos aprendido a hacerlo, pero hay chance de que batamos las alas y disfrutemos de la maravilla de estar vivo.
Así que si tienen una decisión difícil que tomar, simplemente piensen si la alternativa de no tomarla es lo que quieren, o si deciden arriesgarse a conseguir algo mejor...
lunes, 26 de enero de 2009
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